El mortal viaje por
el aspirador
En una casa de dos ancianos donde todo eran antiguallas y
chismes inútiles, vivían todas las pelusas de la comarca. Su líder era
Pelusetus, que tenía un hijo llamado Pelusatus. El niño tenía dos
amigos: Galaxsus y Personatus. Estaban todas las pelusas en un agujero donde la
escoba no alcanzaba. Un día el vigía Vistazus vio a los dueños entrar con una
máquina gigante y rara muy contentos. Bajó rápido a ver a Pelusetus, él se
sobresaltó y dio la alarma. Todas las pelusas fueron corriendo a ver al líder.
Allí Vistazus les dijo:
-Vi que los dueños entraban con
un gran aparato. No tenía dientes, pero tenía una gran barriga. Ellos lo
llamaban ``Aspirador´´.
Pelusetus
añadió:
-¡Tenemos que prepararnos, no
sabemos si tiene buenas intenciones!
Todos
gritaron:
-¡Si líder!¡Si amo!¡Si
Pelusetus!
A partir de
entonces empezaron a pedir refuerzos a los escarabajos, a crear muros y
barricadas,...
El día antes
de la llegada de los escarabajos. Un fuerte viento empezó. De pronto Vistazus
vio el Aspirador. Todos fueron tras la muralla. En una milésima de segundo el
viento aumento y se llevó la muralla y a la mitad de la población incluido
Pelusetus. Después el viento paró. Entre lloros y lágrimas levantaron a
Pelusatus y lo nombraron líder. Pelusatus se puso en pie y gritó:
-¡No permitiré que el
``Aspirador´´ se trague a mi pueblo!¡Organizaremos un grupo de rescate y les
liberaremos!
-¡Si líder!¡Si amo!¡Si Pelusatus!
Los elegidos
fueron seis: Galaxsus, Personatus, Vistazus, Fortazus, Inteligentazus y
Pequeñajus. Los seis salieron del agujero donde vivían. De pronto vieron la
escoba yendo hacia ellos todos saltaron cayendo suavemente en el suelo menos Pequeñajus que se había agachado para pasar
la escoba por debajo. Los otros cinco al no verlo salir por debajo creyeron que
estaba perdido y continuaron su camino. Vistazus les indicó el camino por el
cual encontrarían el Aspirador. Por la noche llegaron al Aspirador. Puñetazo a
puñetazo golpearon la barriga hasta que de puro cansancio cayeron dormidos. Al
despertar vieron que el aspirador se los había comido. Desde dentro vieron a
todas las pelusas que se había tragado
ayer. Vistazus anuncio que ya sabía como parar el Aspirador, pero
necesitaban a Pequeñajus. En ese momento
un montón de basura entro por la boca. Todos empezaron a comer. Mientras, Pequeñajus se había salvado de la escoba. ¿Cómo?
Pues, se enganchó en la escoba, al subir a la altura de una mesa se balanceó y saltó. Después se metió en un estuche y cayó rendido. Se despertó porque oyó zas, zas, y vio unas tijeras yendo hacia él. Las tijeras se abrieron Pequeñajus corrió hacia ellas. Cuando se iban a cerrar el saltó rápidamente, dio la voltereta en él aire y al caer se agachó pasando por debajo de una mano mientras se deslizaba en el suelo. La mano, que era de uno de los dueños se dio la vuelta, Pequeñajus saltó hasta punta de un dedo, el dueño al ver a la pelusa en su dedo lo estiró, Pequeñajus usó el dedo como catapulta y saltó a la lámpara. Aterrizó encima de una araña, rápidamente le arrancó una pata y se la clavó en el pecho. Vio a una mosca muerta y le arrancó dos alas. Se puso cada ala en un pie y se las unió con telaraña de la araña muerta. Cogió otras dos patas de la araña muerta y se acercó al borde de la lampara. Se lanzó a la cabeza del dueño y usó las alas como esquís y las patas como bastones. Bajó por su espalda hasta llegar al final de la camisa. La camisa tenía una ondulación al final. Pequeñajus la usó para saltar y dar la vuelta sobre si mismo en el aire. Se le cayeron las alas de los pies y aterrizó en una esponja. Usó las patas de araña para mover la esponja. Llegó al aspirador horas más tarde.
Pues, se enganchó en la escoba, al subir a la altura de una mesa se balanceó y saltó. Después se metió en un estuche y cayó rendido. Se despertó porque oyó zas, zas, y vio unas tijeras yendo hacia él. Las tijeras se abrieron Pequeñajus corrió hacia ellas. Cuando se iban a cerrar el saltó rápidamente, dio la voltereta en él aire y al caer se agachó pasando por debajo de una mano mientras se deslizaba en el suelo. La mano, que era de uno de los dueños se dio la vuelta, Pequeñajus saltó hasta punta de un dedo, el dueño al ver a la pelusa en su dedo lo estiró, Pequeñajus usó el dedo como catapulta y saltó a la lámpara. Aterrizó encima de una araña, rápidamente le arrancó una pata y se la clavó en el pecho. Vio a una mosca muerta y le arrancó dos alas. Se puso cada ala en un pie y se las unió con telaraña de la araña muerta. Cogió otras dos patas de la araña muerta y se acercó al borde de la lampara. Se lanzó a la cabeza del dueño y usó las alas como esquís y las patas como bastones. Bajó por su espalda hasta llegar al final de la camisa. La camisa tenía una ondulación al final. Pequeñajus la usó para saltar y dar la vuelta sobre si mismo en el aire. Se le cayeron las alas de los pies y aterrizó en una esponja. Usó las patas de araña para mover la esponja. Llegó al aspirador horas más tarde.
Se metió, y Inteligentazus le sonrió y señalando un
hueco le dijo que se metiera. Él subió por el hueco y al salir por el otro
extremo dio un paso, tropezó con un cable y cayó justo en la toma de corriente.
El aspirador
explotó porque Pequeñajus había
provocado un cortocircuito.
Todas las
pelusas recordaron siempre a los muertos
en el accidente por morir para salvar a todo el pueblo.
¡FELICIDADES A MIGUEL PINEL MARTÍNEZ!
1er PREMIO - CATEGORÍA INFANTIL - en el XII Concurso Nacional de RELATO CORTO SAN JUAN BOSCO, organizado por la ASOCIACIÓN de ANTIGUOS ALUMNOS SALESIANOS de POZOBLANCO.
muy bien esta muy currado
ResponderEliminarPara un niño de su edad está muy bien.
ResponderEliminarMUY BIEN ESTA MUY CHULO Y DIVERTIDO
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