marzo 25, 2014

MAFALDA CUMPLE 50 AÑOS

Mafalda está de celebración. Se cumplen 50 años de su creación y los entusiastas de la histórica tira cómica lo festejan en todo el mundo y por las redes sociales. El 15 de marzo de 1962, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como 'Quino', la dibujó por primera vez como imagen publicitaria, para una marca de electrodomésticos.
Pero esta imagen de Mafalda jamás vio la luz. Dos años más tarde, 'Quino' utilizaría al personaje como protagonista de su tira cómica.
Su primera publicación fue el 29 de setiembre de 1964, en el periódico Primera Plana. Esta es su fecha de nacimiento según su propio autor, ‘Quino’, pero no la fecha de nacimiento que admite la propia Mafalda.

Pues después de que los personajes de Mafalda se pasaran al periódico 'El País' (de Argentina) se quedaron sin trabajo después de que éste cerrara. Lo que llevó a 'Quino' a escribir una carta de presentación para la revista semanal 'Siete Días', en la que la propia Mafalda se presentaba buscando trabajo y diciendo: "En la vida real yo nací el 15 de marzo de 1962"
Desde la primera publicación de 1964, hasta su despedida casi diez años después en 1973, Mafalda acumuló 1.928 tiras cómicas.
En ellas la acompañan un elenco de personajes infantiles, que representan las distintas cualidades de la sociedad de los años sesenta. La conservadora Susanita, el vago Felipe, el emprendedor y a veces muy bruto Manolito, el rebelde Guille o incluso Miguelito, descrito por él mismo como un dictador en potencia.
Las preocupaciones globales, medioambientales y políticas de la pequeña Mafalda fueron el eje de la caricatura de Quino. Sus frases y chistes con una mirada crítica hacia temas como las desigualdades sociales o las guerras, se mantienen perfectamente en la actualidad. Pues aunque haya pasado tanto tiempo, el panorama mundial de preocupación sigue siendo el mismo.
Aunque tuviese preocupaciones  y preguntas adultas, Mafalda no deja de ser una niña. Le gustan los 'Beatles' y los dibujos animados, en especial 'El pájaro loco' Tiene su postre favorito, que son los panqueques (tortitas). Los cuales su madre llega a utilizar como extorsión para que se coma el plato que más repudia y al que Mafalda considera su principal enemigo: la sopa.
Aunque estuviera casi diez años en las páginas, en el mundo de Mafalda sólo pasaron dos años, pues se presentó como una niña de seis años y se despidió como una de ocho.
En enero del año pasado, se inauguró una estatua de Mafalda en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires. La figura esculpida está sentada sobre un banco en el cruce de las calles Defensa y Chile. A la inauguración de la misma acudió el propio 'Quino', entrevistado por Clarín.

La estatua de Mafalda mira desde el banco hacia la calle Chile, donde a pocos metros, en el número 371, vivió el dibujante durante los años que realizó las tiras cómicas.

febrero 26, 2014

ME SIGUE GUSTANDO ESTO DE LEER

Última actividad para este trimestre.
Tienes dos semanas (desde ya) para introducir un comentario y responder a estas cuestiones sobre tu lectura:

  1. Título del libro que estás leyendo.
  2. Describe la escena que más te haya impactado (no te extiendas demasiado; basta con tres líneas).
  3. ¿Qué libro recomendarías a tus compañeros?

febrero 17, 2014

PERIODISTAS y POETAS

En esta ocasión, nos toca ejercer de PERIODISTAS y de POETAS.
Os remito a una "entrada antigua"(del curso pasado) en la que se recoge toda la información que necesitáis para realizar la ACTIVIDAD PROPUESTA:

  • Escribimos un POEMA.
  • Redactamos una NOTICIA.
El enlace es el siguiente: periodistas y poetas

febrero 13, 2014

NO ME DIGAS QUE NO LEES

¿Por qué leer? Ésta es una buena pregunta. Ésta es la pregunta. 
Ahí van algunas razones (no todas) que pueden, al menos, haceros pensar en posibles respuestas.
Cuando leéis, estáis empleando el instrumento más válido y útil que podéis usar: el lenguaje. Con él os comunicáis, defendéis vuestras ideas, expresáis sentimientos y explicáis lo que habéis aprendido; incluso el éxito de vuestras empresas futuras, también va a depender de lo bien que seáis capaces de exponer vuestros proyectos.. 
Quien no sabe expresarse, se siente como encerrado en una jaula; nunca será libe. Leer nos ayuda a dominar ese instrumento que necesitamos prácticamente para todo, pero también va a ser una buena rampa para introducirnos en los excitantes mundos que han creado los más sabios a través de la historia, una puerta para colarnos en esos fantásticos universos de la ficción que hacen que todo sea posible...

En esta ocasión no vamos a introducir un comentario con el resumen y la valoración del libro que estamos leyendo. La actividad consiste en "destripar" nuestra lectura para detenernos en el análisis de algunos de sus elementos.
Responde (ya sabes, de manera breve pero completa) a estas cuestiones:

  1. Título del libro que has leído o estás leyendo.
  2. ¿Cómo es el personaje que más te ha llamado la atención?
  3. Sobre el final: ¿cómo acaba la historia? Inventa otro desenlace.

febrero 12, 2014

UN VERANO PARA RECORDAR, ANA ESCRIBANO GARCÍA

Dejé mi maleta en el maletero y me volví para despedirme de mis hermanos. Los mellizos de ocho años, Nacho y Lucía, agitaban la mano acaloradamente, y Javi, el pequeñín de cinco años, me dio un fuerte abrazo. Les iba a echar mucho de menos a todos.
El plan para aquel verano no era lo que se dice precisamente apasionante. Me habían quedado dos, y mis padres me enviaban a una escuela de verano, que según ellos “me haría mucho bien” y me espabilaría para el próximo curso. Pero la cruel realidad era que iba a estar unos dos meses encerrada en no sé qué internado del norte de Inglaterra. Según la página web del centro, éste contaba con unos magníficos campos para practicar deportes y una espléndida piscina. Pero yo sabía que, en Inglaterra, ya fuera invierno o verano, está siempre lloviendo.
Ah, se me olvidaba presentarme. Mi nombre es Clementina. Sí, has leído bien: CLEMENTINA. Todavía hoy me pregunto por qué mis padres, hace ya quince laaargos años, decidieron ponerme un ridículo nombre de fruta. Supongo que es injusto que yo me llame así y mis hermanos no se llamen “Melón” o “Kiwi” o “Manzana”. Pero, en fin, no estoy contando esta historia porque quiera hacer justicia con mi nombre, ese es otro tema que poco importa en mi aventura en el pensionado de Sheffield.
Volviendo a la historia, os explicaré por qué en vez de ir a clases de refuerzo en España (hogar, dulce hogar), mis queridíiisimos padres tuvieron la maravillosa idea de enviarme a pasar el verano en Inglaterra, donde yo no conocía ni entendía el idioma, ni las costumbres, ni nada. ¿Quién puede comerse en su sano juicio un sandwich de pepinillos, existiendo el salmorejo? Puaagg. En fin, tratándose de los ingleses … ¿A qué viene eso de colocar el volante a la derecha y circular por la izquierda? Mira que son raros.
Bueno, perdón, ya me he vuelto a desviar del tema. Tengo ese defecto, me enrollo más que una persiana. Pues veréis, mi padre trabajaba como informático en una compañía. Hacía algún tiempo que le habían ofrecido ascender en la empresa si se trasladaba a Inglaterra donde necesitaban a personas con su experiencia. Mi padre había estado pensándolo mucho tiempo. No quería precipitarse, porque el irnos a vivir allí supondría grandes cambios en nuestra vida. Además de aprender el idioma, tendríamos que hacer nuevos amigos y, lo peor de todo, no veríamos mucho a nuestros familiares. Pero ese año, con la dichosa crisis, a mi madre la habían echado del trabajo porque necesitaban reducir la plantilla y, finalmente, se habían decidido. Ya no había marcha atrás, después de  Navidad, nos iríamos a vivir a Londres.
Cuando me enteré de que tendría que dejar todo lo que tenía aquí, para irme a un país extranjero en el que no conocía a nadie, la verdad es que me puse un poco insoportable. Se lo eché todo en cara a mis padres y les dije  que yo de España no me movía ni por un millón de euros, que me dejaran con la abuela, o con la tía Isabel. Pero no, ellos se empeñaron en que me iría con ellos.
Ahora, transcurrido el tiempo, supongo que no fui justa echándole las culpas de todo, ya que únicamente nos mudábamos para vivir mejor que aquí, porque en España no había mucho trabajo. A mis padres también les supuso, sin duda, un gran esfuerzo. Pero en aquel momento no reparé en aquello, simplemente pensé en que mi vida iba a dar un giro de 180 grados y que nada volvería a ser como antes. Nada de veranos soleados en Cádiz.  Nada de salir con mis amigos o de explorar el pueblo de mi abuela con mis primos en Semana Santa. Nada de ir a la plaza de toros. Nada de comer los domingos en casa de la tía Isabel después de misa. En definitiva, nada de nada.
El caso es que el mismo día en que terminó el curso y traje las notas a casa, mis padres se enfadaron muchísimo. A la mañana siguiente me dijeron que habían decidido que pasaría el verano en Inglaterra para aprender inglés, ya que nos mudaríamos allí en cuestión de medio año, y porque además era una de las que me había quedado. La otra era Física. Eso ya era más dificilillo. Porque si no tenía ni idea de inglés, como me iban a enseñar física allí. Se lo expliqué a mi padre. Pero él no dio su brazo a torcer. Al parecer confiaban plenamente en los métodos de enseñanza de Sheffield.
Como en casa no estábamos atravesando el mejor momento económico y mis padres habían empleado todos sus ahorros para que me fuera a estudiar al extranjero, me propuse que aprovecharía a fondo las clases para recuperar en Septiembre y que mis padres estuvieran orgullosos de mí otra vez.