Fue cuando
caminaba junto a mi compañero, Fenris, hacia el centro de minería química
cuando cambié mi trabajo y mi forma de pensar. Lo recuerdo porque fue un día
extraño. Encontramos en la puerta a un hombre trajeado, algo bastante incómodo,
al menos en la Luna, creo que era un terráqueo porque parecía bastante alto y
tenía esa forma de andar pesada característica de los no selenitas.
- ¿Querríais
conseguir un aumento de vuestro sueldo?- Nos preguntó.
- Por
supuesto.- Respondimos ambos.
Nos señaló una
puerta lateral, que como nunca la había utilizado, desconocía su existencia.
Pasamos por un largo pasillo hasta una gran sala que parecía un despacho. Allí
se sentaba el dirigente de nuestra sección de minería. Nos saludó con un leve
gesto y empezó a hablar.
- Últimamente tenemos escasez de personal en la sección de
seguridad y exploración, pero tenemos suficientes mineros como para mantener la
fábrica funcionando. Si ustedes estuvieran dispuestos a trabajar en la otra
sección recibirán un considerable aumento en su salario.-
Yo estaba a
punto de aceptar, pero mi compañero más atento que yo sé dio cuenta de lo raro
de todo esto.
- ¿Qué trabajo
realizaríamos en nuestra nueva sección?- Preguntó Fenris.
- A vosotros os corresponde participar en la siguiente
misión de exploración de la superficie lunar, con los nuevos equipos de
respiración esperamos que lleguéis más lejos que nuestras últimas misiones.- Comentó
nuestro dirigente.
- Bueno, pero entonces en nuestra misión de exploración,
¿cuál sería el objetivo? - continuó Fenris, reacio a aceptar.
-Bien
únicamente tendríais que llegar a lo alto de la montaña que se ve por la puerta
este.- respondió nuestro dirigente.
-Vale, pero...
- ¡Estáis despedidos por lo que si no aceptáis la misión de
exploración no tendréis ni una moneda para gastar!- gritó furioso el terrícola
trajeado harto de oír las réplicas de mi compañero.






